Así empezó geo.band

En febrero de 2013 estaba tomando algo con mis amigos en la terraza del puerto de Mazarrón. Charlábamos, cuando, de repente oímos un sonido muy fuerte en el agua. Rápidamente nos asomamos, y nos encontramos a una niña, de no más de 12 años, removiéndose en el agua, con la mirada perdida hacia el cielo. Un compañero se tiró al agua al momento, y mientras la secábamos no parábamos de preguntarle qué le había ocurrido, pero la niña no contestaba. Supusimos que no hablaba nuestro idioma, porque tampoco la notamos demasiado agitada. Con la ayuda de la gente, que asombrada se acercaba a interesarse, no tardamos en difundir la alarma. Una niña se había perdido, era invierno y estaba empapada. Tras media hora, aproximadamente, apareció, casi de repente -o así lo percibimos en la confusión general-, una señora mayor con el semblante ensombrecido y una mirada que jamás olvidaré, y vimos cómo se aproximaba rápidamente hacia la niña y la cubría de abrazos. Llorando, no cesaba de darnos las gracias, y aún con lágrimas en los ojos, nos explicaba después que su hija tenía autismo, y que, a pesar de las medidas de seguridad de su casa, muchas veces lograba escabullirse. Llevaba casi una hora buscándola, y solo la multitud de gente reunida en el puerto le había hecho imaginarse que lo peor podía haber sucedido”. Iván Pérez. CEO de geo.band

Geo.band pretende que nunca nadie más pase por lo que pasó esa madre. Puede perderse un hijo, un padre enfermo, un deportista, una mascota o cualquier objeto que pueda cambiar de sitio. Todos podemos sufrir una pérdida así, en cambio podemos no tener la suerte que tuvo esa niña al haber gente cerca.

Geo.band crea sistemas de localización en tiempo real para todos, con un coste mucho más bajo que los dispositivos habituales, permitiendo encontrar lo que buscamos aunque se encuentre a kilómetros de nosotros. Con geo.band queremos que jamás nadie pierda la tranquilidad y, si lo hace, que sea por muy poco tiempo.

Gracias por contar con nosotros para tu tranquilidad.